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2º Medio


Las cinco grandes religiones
Cristianismo
  • Creencias:
Los cristianos creen en un solo Dios y en su hijo Jesucristo, que ha sido enviado para predicar el evangelio y transmitirnos sus enseñanzas.
Los cuatro evangelios son: Mateo, Marcos, Lucas y Juan y pretenden aportar la fe en Diosmediante la Biblia.
  • Prácticas:
La vida del cristiano se basa en 7 sacramentos:
-Bautismo
-Eucaristía
-Confirmación
-Comunión
-Unción de enfermos
-Orden sacerdotal
-Matrimonio
Además el domingo es el día de fiesta semanal por ser el día en que Jesús resucitó. Las fiestas anuales más importantes son la Navidad, recuerdo del nacimiento de Jesús, y la Pascua de resurrección, recuerdo de su pasión y muerte(jueves y viernes santo) y de su resurrección(domingo de Pascua).
También los viernes de Cuaresma no se puede comer carne.
  • Normas morales:
Se basan en los 10 mandamientos:
1º Amarás a Dios sobre todas las cosas.
2º No tomarás el nombre de Dios en vano.
3º Santificarás las fiestas.
4º Honrarás a tu padre y a tu madre.
5º No matarás.
6º No cometerás actos impuros.
7º No robarás.
8º No dirás falso testimonio ni mentirás.
9º No consentirás pensamientos ni deseos impuros.
10º No codiciarás los bienes ajenos.
Islam
  • Creencias:
Creen en Alá y en su profeta Mahoma, en la vida futura y en la resurrección de todos los seres tras un juicio final que determinará quién irá al infierno y quién al paraíso. Sólo hay un pecado imperdonable: creer que existe otro Dios que no sea Alá.
También creen en el Corán, el libro santo, que significa en árabe “recitación”, en él está la palabra de Alá recogida por Mahoma.
  • Prácticas:
Siguen ciertos ritos:
El creyente debe abstenerse de comer carne de cerdo, no debe beber alcohol, evitar en lo posible el fumar, respetar a su padre y a su madre, ser solidario con toda la familia, incluso con los vecinos; el matrimonio es un deber. Los niños deben ser circuncidados. Además la muerte debe ser acogida con valentía y confianza, pues es Dios quien hace nacer o morir.
En un principio, los musulmanes no celebraban más que dos fiestas: la primera, para cerrar el mes de Ramadán; la segunda, dos meses más tarde, conmemoraba el sacrificio de Abrahán. Pero en la actualidad cada país musulmán ha desarrollado diferentes fiestas.
  • Normas morales:
Todo musulmán sigue cinco mandamientos básicos:








  • Profesar que no existe más que un solo Dios y que Mahoma es su profeta.
  • Orar cinco veces al día repitiendo textos del Corán, inclinándose en dirección a La Meca.
  • Ayunar desde la salida del sol hasta el ocaso en el mes de Ramadán.
  • Dar limosna.
  • Peregrinar a La Meca por lo menos una vez en la vida.

  • Judaismo
    • Creencias:
    Creen en un único Dios que se revela al hombre en la historia y actúa en ella para liberar al pueblo judío.
    Creían en una Tierra Prometida.
    • Prácticas:
    Los judíos se reúnen en la sinagoga para sus oraciones y para la lectura de la ley donde acuden los sábados, que es el día de fiesta de los judíos.
    Además de un lugar de culto, la sinagoga, es un edificio para la reunión y la enseñanza.
    Siguen una serie de ritos:
    -La circuncisión.
    -El día del sábado conmemora al descanso.
    -La Pascua: celebra la salida de Egipto y la liberación de la esclavitud. Se celebra el 15 del mes de Nisán(abril).
    • Normas morales:
    Siguen los diez mandamientos ya nombrados en el cristianismo.
    Hinduismo
    • Creencias:
    Cuenta con 33.000 dioses, aunque los más destacados son:
    -Brahma, creador del universo y de todos los seres vivientes.
    -Visnú, vela sobre todo el universo. Cuando el mal amenaza con instalarse en el mundo, él baja y restaura el equilibrio.
    -Siva, destruye el universo. También es el dios de la danza.
    Creen en la reencarnación y sus desgracias o felicidades dependerán de los actos de su vida pasada.
    • Prácticas:
    Todos los días, en el momento del crepúsculo, los sacerdotes llevan a cabo ceremonias de ofrendas en los templos.
    Hacen culto a estatuas de dioses en alguna habitación de su vivienda frente a los familiares todos los días.
    Las ofrendas a las divinidades son la base de todos los ritos. Se hacen ofrendas de: agua, fuego, luz, flores, frutos, incienso y hasta comida.
    Todo el año transcurre bajo el ritmo de las fiestas y las peregrinaciones. Entre las más célebres se encuentra la fiesta de Divali, que conmemora la vuelta de Rama a su reino(es la fiesta de la luz), se celebra el día de año nuevo.
    • Normas morales:
    Se basan en el Veda, que son un conjunto de himnos transmitidos oralmente y se divide en dos textos a los que se le ha añadido otras dos grandes obras:
    -El Mahabarata enseña la conducta justa.
    -El Ramayana, su héroe es Rama, encarnación del dios Visnú.
    Budismo
    • Creencias:
    Creen en Buda y en sus orientaciones y enseñanzas hacia el nirvana.
    Al igual que el hinduismo creen que en cada reencarnación tenemos la vida que merecemos por las acciones de la vida anterior.
    • Prácticas:
    Fuera de las oraciones y meditaciones, el budismo no utiliza ritos especiales.
    Las fiestas no son muy numerosas y la más destacada se celebra en el mes de mayo, para conmemorar al mismo tiempo el nacimiento de Buda, su iluminación y su entrada en el nirvana.
    • Normas morales:
    Se basa en las cuatro nobles verdades:








  • Afirma que todo es dolor.
  • El origen del sufrimiento está en el deseo de obtener cada vez más y la ignorancia de no sentirnos satisfechos.
  • Trata de la destrucción del sufrimiento para llegar al nirvana.
  • Indica el camino para eliminar el sufrimiento, es la senda de los ocho pasos:

  • -Conocimiento recto de las cuatro verdades.
    -Actitud recta para mantenerse alejado de los deseos, del odio y de la malicia.
    -Palabra recta: lenguaje prudente y sincero.
    -Acción recta, que comprende la vida moral.
    -Ocupación recta, ganándose la vida sin molestar a los demás.
    -Esfuerzo recto, reprimiendo los malos impulsos y fomentando los buenos.
    -Pensamiento recto, esforzándose por conocer la verdad sin apasionamientos.
    -Concentración recta, a través de la intensa meditación que libera.
    Comparaciones
    Con respecto a las creencias el cristianismo, el islam y el judaísmo creen en un solo Dios, mientras que el hinduismo y el budismo creen en varios dioses.
    En las prácticas todas tienen distintos cultos hacia sus respectivos dioses y tienen fiestas en las que celebran actos importantes de cada religión, por ejemplo:
    • Cristianismo.- la Navidad.
    • Islam.- el mes de Ramadán.
    • Judaísmo.- la Pascua.
    • Hinduismo.- el Divali.
    • Budismo.- conmemoración a la vida de Buda.
    Y hablando ahora de las normas morales el cristianismo y el judaísmo siguen los diez mandamientos, sin embargo, el islam siguen sus cinco mandamientos básicos, el hinduismo sigue los textos del Veda y el budismo habla de las cuatro nobles verdades.


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    PERIODO DE ANARQUÍA EN CHILE 

    La Organización de la República de Chile (a veces llamada Ensayos Constitucionales o Anarquía) es el período que abarca desde la abdicación de Bernardo O'Higgins (28 de enero de 1823) hasta la Batalla de Lircay (17 de abril de 1830).

    Estos años son caracterizados por la búsqueda de un ordenamiento institucional adecuado que diera forma al Estado. Ello quedó de manifiesto desde el gobierno de O'Higgins (Constituciones de 1818 y 1822), pero durante este periodo, la lucha por la organización se hizo más turbulenta, por las constantes pugnas entre la aristocracia, los oficiales militares y los ideólogos.
    Durante este período se van a implementar tres constituciones: La Constitución Moralista (redactada por Juan Egaña en 1823), las Leyes Federales (redactadas principalmente por José Miguel Infante en 1826) y la Constitución Liberal (redactada por José Joaquín de Mora en 1828).

    GobiernoS

    Los Gobiernos que rigieron a Chile en esta época fueron numerosos, marcados por la constante dimisión de los gobernantes, por la incapacidad de poner orden y por su inexperiencia política, fenómeno que a pesar de ser nocivo tuvo sus frutos al no existir la presencia de caudillos, lo que suavizó la violencia y permitió a Chile, estabilizarse con mucho más facilidad que el resto de la región, por ser tan numerosos sólo se nombran los que tuvieron mayor trascendencia.

    Gobierno de Ramón Freire (1823-1826)



    Ramón Freire, fue una de las principales figuras de éste período.
    Luego de la abdicación de O'Higgins, el 28 de enero de 1823, una Junta de Gobierno administra el país, la cual decide entregar el poder al general Ramón Freire, bajo el cargo de Director Supremo, ya que el cargo de presidente no se crearía hasta 1826. Este militar era poseedor del respeto de las tropas chilenas por su brillante actuación en las campañas de la Independencia. Durante este período se va a hacer asesorar por Mariano Egaña.
    Su gobierno estuvo marcado por grandes avances, pero también problemas financieros, lo que conllevó a la necesidad de embargar los bienes del Clero y a postergar el pago de la deuda externa (Empréstito de Londres). A pesar de esto, el dinero no fue suficiente para pagar los sueldos del ejército, el cual se sublevó en numerosas ocasiones.
    Fue necesario ceder el estanco de tabaco a la firma Portales y Cea (1824), con el fin de que ésta cancelara la deuda externa. El trato fracasó luego de dos años. Aun así, Freire realiza obras humanitarias, como la Abolición Definitiva de la Esclavitud, gestionado por José Miguel Infante. Durante este periodo llegó a Chile la Misión Muzzi, obra de la Iglesia Católica para solucionar las diferencias entre el Estado y ella, la cual fue un completo fracaso.
    Finalmente, después de una expedición fallida en 1824, Ramón Freire termina la independencia territorial de Chile con la incorporación de Chiloé en las batallas de Pudeto y Bellavista (enero de 1826). En abril de 1826 renunció al cargo de presidente de Chile, favoreciendo a su sucesor, Manuel Blanco Encalada.

    Gobierno de Manuel Blanco Encalada (1826)



    Manuel Blanco Encalada, fue el primer Presidente de Chile.
    Manuel Blanco Encalada asumió el 9 de abril de 1826, al renunciar Ramón Freire, pese a haber nacido en Buenos Aires, Argentina.
    Bajo su gobierno se aprueban una serie de leyes que inician la práctica del sistema federal en Chile. Gracias a esto, Blanco Encalada se convierte en el primer Presidente de la República que ejerció aquel título. Gobernó hasta el 9 de septiembre de aquel año, renunció y tras su renuncia se vio el fracaso del federalismo, culpándose de todo a José Miguel Infante.

    Gobierno de Agustín Eyzaguirre

    Agustín Eyzaguirre asumió la primera magistratura ante la renuncia de su antecesor, gobernando en calidad de interino, hasta el 25 de enero de 1827.
    Su gobierno estuvo caracterizado por la inestabilidad producida por el desarrollo del sistema federal. Este produjo una constante pugna entre las provincias y reiterados motines al momento de realizarse las elecciones.

    La sublevación de Campino


    En enero de 1827 se produce el golpe definitivo al sistema federal y a su gobierno. El golpe de estado dirigido por el coronel Enrique Campino se llevó a efecto la noche del 24 al 25 de enero. Campino depuso al Presidente, instalándose en el palacio de gobierno, siendo éste un ataque dirigido directamente en contra de los estanqueros, siendo su primera acción el encarcelamiento del ministro del interior, Manuel José Gandarillas, al interino de Guerra, Tomás Ovejero y a Diego Portales entre muchos otros integrantes del Congreso Nacional de Chile.
    Enrique Campino, montado en su caballo, llegó a la puerta de la sala ordenando a Elizondo, quien en ese momento presidía la sesión, que ésta se disolviera en el momento lo que llevó a la protesta de quienes la integraban. A ello Enrique Campino respondió con el ingreso de una compañía de granaderos a la sala. Sin lograr que nadie abandonara la sesión el jefe de la compañía ordenó la orden de "¡Apunten!" a lo que los diputados respondieron abandonando raudamente la sala con la excepción de don Diego José Benavente quien permaneció en su sitio sin la más mínima intención de retirarse. En las galerías algunos personajes pertenecientes al público permanecieron escondidos bajos los asientos siendo uno de ellos Clemente Díaz quien arrebató la espada a un coronel avalanzándose sobre las tropas.
    Tomando esto como ejemplos algunos de los diputados quienes habían salido de la sala decidieron volver a hacer frente a esta intromisión dominando así la situación. Una vez más reunidos, los diputados tomaron la decisión del avenimiento con el general Freire de forma transitoria quien al tratar de dirigirse a Campino éste se limitó a decir que "tengo una culebrina pronta para ser descargada sobre S. E. si se acerca". Ramón Freire, entonces, se dirigió a Aconcagua con algunas fuerzas con el fin de organizar una resistencia. Luego de esto se convocó a un consejo de guerra en donde se proclamaría a Francisco Antonio Pinto como el nuevo Presidente de Chile.
    Diego Portales, quien aún estaba en prisión, logró convencer al mayor Maruri de que encabezace la contrarrevolución en contra de Campino, la cual se sumó a las fuerzas de Ramón Freire poniendo así fin al conflicto.

    Gobierno de Francisco Antonio Pinto (1827-1829)



    Francisco Antonio Pinto, aunque muy corto, su gobierno fue el más largo de éste período.
    Luego de la renuncia de Ramón Freire, Pinto, quien era vicepresidente, asumió la conducción del Estado. Apoyado por la coalición pipiola - federal, suspendió la constitución vigente, por lo que la coalición se dividió.
    Bajo su gobierno se redacta la Constitución de 1828.
    En las elecciones generales en 1829 los votos lo confirman en la Presidencia de la República, pero al momento de elegir vicepresidente, se produce una situación que sería aprovechada por los pelucones conservadores y los conspiradores estanqueros dando lugar a la llamada Guerra Civil de 1829-1830.

    Últimos gobiernos del período (1829-1830)

    Pinto decide renunciar, con el fin de evitar el desenlace esperado de la guerra civil, pero ya es tarde. Asume la presidencia Francisco Ramón Vicuña, el cual intenta hacer lo mismo que su predecesor, aunque los hechos lo obligan a renunciar.

    La Junta de Gobierno y Ruiz-Tagle

    Tras un acuerdo se designa una junta de gobierno provisional destinada a acabar con la Acefalía del Ejecutivo, presidida por José Tomás Ovalle, ésta junta considerada de consenso, elige un Congreso de Plenipotenciarios, reforma la ley electoral y trata de ceder el poder al bando pelucón, ya que su presidente (Ovalle) era un reconocido pelucón.
    La junta llama a unas breves elecciones en el congreso y son elegidos Francisco Ruiz-Tagle Portales como Presidente de Chile y José Tomás Ovalle como Vicepresidente, Ruiz-Tagle es presionado por el bando estanquero a renunciar.

    Gobierno de José Tomás Ovalle (1830-1831)



    José Tomás Ovalle, bajo su gobierno provisional, los conservadores se consolidan en el mando del país, terminando esta época.
    El 1 de abril de 1830, el vicepresidente José Tomás Ovalle asume la Presidencia de Chile, nombrando a Diego Portales (jefe del bando estanquero) como ministro plenipotenciario.
    El gobierno de Ovalle transforma el país de una manera férrea, la revolución finaliza con la Batalla de Lircay, consolidándose los conservadores en el poder naciendo informalmente la república conservadora, Ovalle intenta derogar la constitución, pero no puede hacerlo. Finalmente recibe facultades extraordinarias y se llama a una Convención para reformarla, esta asamblea deribaría en la Constitución de 1833, los liberales son exiliados y el gobierno se centraliza.
    En poco menos de un año, el gobierno provisorio de Ovalle logra cambiar el rumbo de todo el período, además con unas rigurosas medidas la figura de Ramón Freire es cada vez más opacada por las autoridades y se supera la innestabilidad originada, además se firma el Tratado de Cuz-Cuz.
    A casi un año de gobierno, el Presidente Ovalle fallece, sucediéndole su vicepresidente, Fernando Errázuriz Aldunate. Por último, éste convoca a elecciones, donde se postulan Pinto y el general triunfador de la revolución José Joaquín Prieto. Este último gana las elecciones por una mayoría abrumadora, dando inicio al periodo formal de la República Conservadora.







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    Participación extranjera en la economía


    La minería fue la
    principal actividad económica durante la segunda mitad del siglo XIX gracias a la incorporación de nuevos yacimientos y la aplicación de modernas tecnologías a las faenas extractivas.


    La minería del cobre jugó un rol fundamental en las primeras décadas de nuestra vida independiente. Hacia 1860, Chile era el mayor productor de este mineral en el mundo, concentrando el 44% de la producción. En el transcurso de la segunda mitad del siglo XIX, la explotación del cobre mantuvo su importancia gracias al aumento de la demanda internacional y a la excelente calidad de los yacimientos chilenos, que requerían bajas inversiones de capital para ser explotados. A partir de la década de 1870, el desarrollo de la explotación de cobre en España y Estados Unidos, aumentó la oferta de metal rojo en el mercado internacional, produciendo una baja progresiva de los precios. Sin embargo, la producción chilena de cobre se mantuvo estable, aunque dio paso al salitre como producto central de la economía nacional. Hacia fines de la década de 1890, la difusión de los servicios de alumbrado eléctrico, teléfono y telégrafo en Europa, provocó una nueva alza en el precio del cobre, la que se tradujo en un gran impulso para la producción cuprífera nacional.


    A su vez, la explotación del salitre se remonta a la década de 1840, cuando el acelerado crecimiento de la población europea hizo necesario aumentar la producción de alimentos. Con este objetivo, científicos europeos iniciaron la búsqueda de abonos más efectivos, que derivaron en el descubrimiento de un fertilizante como el: salitre.


    A partir de entonces, los yacimientos salitreros ubicados en el desierto de Atacama comenzaron a ser explotados principalmente por extranjeros, como el inglés Jorge Smith y el alemán Juan Gildemeister. Asimismo, empresarios chilenos como Pedro Gamboni y José Santos Ossa descubrieron nuevos yacimientos e instalaron salitreras en la zona. A comienzos de la década de 1870, la industria del salitre era una de las más pujantes en América del Sur, principalmente en Perú, Bolivia y Chile, y concentraba gran cantidad de capitales extranjeros. Este auge permitió la introducción de nuevas tecnologías, como el sistema Shanks, y la creación de redes ferroviarias particulares que agilizaron el traslado del mineral hacia los puertos. Al concluir la Guerra del Pacífico, la zona salitrera fue incorporada a la soberanía chilena; sin embargo, el Estado no contaba con capitales suficientes para hacerse cargo del total de la explotación, y la postura de los gobiernos liberales de la época era contraria a la creación de monopolios fiscales. Como consecuencia, la participación de capitales extranjeros en la industria salitrera aumentó considerablemente.
    La propiedad del salitre quedó entonces en manos de inversionistas de distinta procedencia, principalmente ingleses, como fue el caso de
    John Thomas North apodado “el rey del salitre”, pues adquirió la mayor parte de los yacimientos ubicados en la provincia de Tarapacá. Entre 1870 y 1910 la industria del salitre vivió su máximo apogeo gracias al aumento de la demanda internacional por este producto, lo que se tradujo en la proliferación de oficinas salitreras en el desierto y en un significativo aumento en el volumen de extracción y exportación de este mineral.

    Como consecuencia del crecimiento demográfico en los centros mineros del Norte Grande y el aumento de la población urbana experimentado durante la segunda mitad del siglo XIX la agricultura nacional inició un proceso de expansión que le permitió recuperarse del estancamiento derivado del cierre de los mercados de trigo en California y Australia en la década de 1870. Durante esta etapa, la agricultura mantuvo, a grandes rasgos, las mismas características. Las haciendas experimentaron un leve proceso de fraccionamiento gracias a la aplicación de los reglamentos de herencia contemplados por el Código Civil, pero se mantuvieron bajo el control del mismo sector social. La principal transformación provino de la incorporación de los territorios de la zona de la Araucanía durante la década de 1880, que originó un nuevo grupo de grandes y medianos propietarios agrícolas, muchos de los cuales fueron extranjeros.













    Participación de los extranjeros en el ámbito social y cultural:

    En la década del 30 y el 40 se diversifican las influencias culturales con la llegada de numerosos extranjeros que se radicaron en nuestro país. Uno de los más destacados fue el venezolano Andrés Bello (chileno por gracia u honor), que se convertiría en el centro indiscutible del mundo intelectual chileno por más de 35 años. Llegó en 1829 pasando casi inmediatamente a ocupar cargos de relevancia en la vida política y cultural del país. Fue maestro de toda una generación de intelectuales de todas las tendencias, desde Barros Arana hasta Francisco Bilbao. En lo político, era un liberal moderado y pragmático. Sin embargo debido a su amor por el orden, se convirtió en un colaborador del gobierno pelucón, convencido de que representaba el mejor régimen político para Chile. También llegaron numerosos latinoamericanos, en su mayoría exiliados argentinos, que huían de sus respectivas dictaduras o anarquías: entre ellos Domingo Faustino Sarmiento (educador) y Bartolomé Mitre, de ideas liberales y que colaboraron con el gobierno pelucón. Luego, franceses como Claudio Gay (naturalista), Lorenzo Sazié (médico), Raimond Monvoisin (pintor), Amadeo Pisis (geólogo); polacos, alemanes y españoles, como Ignacio Domeyko (científico), Rudolfo Philippi (botánico) y Antonio Gorbea (matemático), también realizaron importantes contribuciones al ambiente cultural de la época. En este contexto, las manifestaciones del nuevo espíritu no tardaron en aparecer.


     En el año 1842 se creó la Sociedad Literaria, en la cual se concentró lo más selecto de la juventud liberal de la época: Francisco Bilbao, José Victorino Lastarria, Eusebio Lillo, Aníbal Pinto. Varios de ellos serían después connotados representantes de la cultura y política nacional. Paralelamente, llegaba a Chile la literatura francesa e inglesa. Fue fuerte la influencia que tuvo la Historia de los Girondinos, de Alphonse Lamartine, cuyo impacto sociocultural en la juventud de la época, unido al estallido de la revolución liberal de 1848 en Francia, y a sus ideales de liberalismo político, nacionalismo, igualitarismo, racionalismo, república, libertad de prensa y laicismo, provocó en los liberales un verdadero culto por esta obra. Todos los intelectuales, jóvenes inflamados por su lectura, adoptaron los nombres de sus personajes. De este grupo saldrían, durante la segunda mitad del siglo XIX, dos presidentes de la república: Federico Errázuriz Zañartu y Domingo Santa María; 15 o más senadores o ministros de Estado; dos candidatos derrotados a la presidencia de la República: Vicente Reyes y Benjamín Vicuña Mackenna; el mejor novelista del siglo XIX, Alberto Blest Gana y el más importante ideólogo liberal del período: José Victorino Lastarria. En ese efervescente contexto, los jóvenes liberales, unidos a grupos de artesanos urbanos, dieron origen a lo que se conocería como la Sociedad de la Igualdad fundada por Santiago Arcos y Francisco Bilbao. Su objetivo era hacer vivos en Chile los ideales de las revoluciones liberales europeas. Ellos se convirtieron en los protagonistas del denominado “48” chileno, en que intentarían derrocar al gobierno, absurda imitación criolla de los movimientos antiabsolutistas europeos conocidos como “primavera de los pueblos”.




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